Variaciones de obra: el cambio que nadie firmó, pero todos ejecutaron
En toda obra el alcance cambia. Un diseño se ajusta, un material se sustituye, una partida se agrega sobre la marcha. Eso no es el problema.
El problema es cómo se documenta ese cambio — y en la práctica, muchas variaciones se ejecutan por instrucción verbal o por un correo suelto, sin seguir el procedimiento que el propio contrato exige.
Mientras la obra avanza, nadie lo nota. El problema aparece cuando llega el momento de pagar o de ampliar el plazo: el contratista dice que ejecutó lo que se le pidió; el comitente dice que nunca aprobó ese cambio en los términos del contrato. Sin el trámite formal, no hay a quién darle la razón con certeza.
En arbitraje de construcción, lo primero que se revisa es la orden de cambio, la trazabilidad de la instrucción y la valoración del impacto en costo y plazo al momento en que ocurrió — no reconstruida meses después. El error más común es ejecutar primero y formalizar después, si es que se formaliza. Para cuando surge el conflicto, la evidencia contemporánea ya no existe o es contradictoria.
El procedimiento de variaciones no es un formalismo administrativo. Es la prueba que sostendrá — o hundirá — el reclamo si el proyecto termina en arbitraje.
Ronald Brian Martin Alarcón · Publicado originalmente en LinkedIn.