Análisis y actualidad

Blog

Artículos sobre arbitraje, derecho corporativo y de la construcción, escritos por nuestro equipo.

← Todas las entradas

Lo que un árbitro ve y no puede decir

Hay algo que un árbitro ve con frecuencia y no puede decir.

A veces, bastante antes de que el proceso termine, uno advierte que una de las partes está perdiendo el caso por una razón que ella no percibe. Casi nunca es el fondo. Es un documento que nunca acompañó, una fecha que no puede sostener, un testigo preparado para responder lo que no se le va a preguntar.

Y ahí no hay nada que hacer. El deber de imparcialidad no admite matices: el tribunal no asesora, no advierte, no sugiere. Puede pedir aclaraciones dentro de lo que el procedimiento permite, y hasta ahí llega. Cualquier cosa más sería inclinar la balanza mientras se pretende sostenerla.

Es, para mí, la parte más incómoda del oficio. Uno no está viendo a un abogado equivocarse en abstracto. Está viendo a una empresa —con gente y con un proyecto detrás— caminar hacia un resultado que probablemente podía haberse evitado.

Con los años dejé de pensar que ese silencio fuera una limitación del arbitraje. Es lo que lo hace funcionar. El día en que un tribunal empieza a orientar a una parte deja de ser tribunal. Las partes aceptan someterse precisamente porque saben que nadie las va a ayudar desde arriba.

Pero de ahí sale una consecuencia práctica que conviene tener presente mucho antes de la audiencia: nadie del otro lado de la mesa le va a avisar. Ni el tribunal, ni la contraparte, ni la institución. Si su caso tiene un hueco, usted es el único que puede encontrarlo, y el momento de buscarlo es antes, no cuando el laudo ya se está escribiendo.

Hay un ejercicio que recomiendo y que casi nadie hace: leer el propio expediente como si fuera el del adversario. Sin cariño por el trabajo hecho. Preguntándose no «¿tengo razón?», sino «¿qué me falta para que un tercero que no estuvo ahí me la reconozca?».

Ronald Brian Martin Alarcón · Publicado originalmente en LinkedIn.

Escríbanos