La primera deliberación del tribunal
Hay una reunión en todo arbitraje que las partes nunca ven, y es la que más define el laudo.
Es la primera deliberación del tribunal, después de la audiencia. No empieza donde uno esperaría. No empieza por quién tiene razón.
Empieza por una pregunta mucho más modesta: ¿qué tenemos que decidir, exactamente?
Y ahí ocurre algo que los abogados de parte rara vez calculan. El tribunal arma su propia lista de cuestiones a resolver, con lo que tiene sobre la mesa. Si esa lista sale del escrito de una de las partes, ese escrito ya ganó terreno antes de que se discuta el fondo.
No hablo de retórica. Hablo de algo más simple: la mayoría de los escritos argumenta, muy pocos ordenan.
Argumentar es explicar por qué mi cliente tiene razón. Ordenar es decirle al tribunal cuáles son las preguntas que debe responder, en qué orden, y qué consecuencia tiene cada respuesta.
Cuando un escrito hace lo segundo, el tribunal lo usa. No por preferencia, sino porque le resuelve un problema real: tres personas tienen que ponerse de acuerdo sobre qué están decidiendo, y alguien ya lo escribió con claridad.
Si mañana presenta un alegato de conclusión, dedique una página a eso. No a convencer. A ordenar.
Ronald Brian Martin Alarcón · Publicado originalmente en LinkedIn.