Análisis y actualidad

Blog

Artículos sobre arbitraje, derecho corporativo y de la construcción, escritos por nuestro equipo.

← Todas las entradas

El tribunal llega a la audiencia con una hipótesis

Cuando empieza la audiencia, el tribunal ya llega con una hipótesis.

No una decisión: una hipótesis. Los árbitros llegamos habiendo leído la demanda, la contestación y la prueba documental. Sería negligente llegar en blanco. Y nadie lee cientos de fojas sin formarse una idea de hacia dónde apunta el caso.

Eso cambia el sentido de lo que ocurre ese día. La audiencia no construye el caso: lo pone a prueba. Confirma la hipótesis o la rompe. En mi experiencia, el segundo resultado es mucho menos frecuente de lo que las partes suponen, y casi nunca ocurre por las razones que se preparan con más empeño.

Lo que rompe una hipótesis es concreto. Un documento que aparece exactamente cuando hace falta y dice lo que se anunció que decía. Un testigo que sostiene bajo contrainterrogatorio lo mismo que declaró por escrito. Una respuesta precisa a la pregunta que hace el tribunal, que casi siempre es la duda que traía desde la lectura del expediente.

Lo que no la rompe: el volumen, el énfasis, la indignación, el repaso ordenado de lo que ya estaba escrito. Un buen alegato ayuda a un tribunal a ordenar lo que ya tiene. Rara vez le da algo que no tenía.

De ahí una consecuencia incómoda para quien litiga: la audiencia se gana meses antes, cuando se arma el escrito y se decide qué prueba se acompaña y cuál se deja para después. La sala es el lugar donde se comprueba ese trabajo, no donde se hace.

Y una señal que conviene leer con honestidad. Si en la audiencia el tribunal le pregunta algo que su escrito ya contestaba, su escrito no lo contestaba con claridad. No es mala fe ni distracción de nadie: es que el punto quedó donde el lector no lo encontró.

Ronald Brian Martin Alarcón · Publicado originalmente en LinkedIn.

Escríbanos