El árbitro y el abogado ven el mismo expediente, pero no ven lo mismo
Un árbitro y el abogado de una de las partes ven el mismo expediente de manera completamente distinta.
El abogado busca el argumento que gana. El árbitro busca el argumento que convence — y no siempre son lo mismo.
He estado en ambas posiciones. Lo que más me ha enseñado el rol de árbitro no es cómo decidir, sino cuánto influye la forma en que se presenta un caso. Un expediente bien organizado, con pretensiones claras y prueba directamente vinculada a cada una, reduce la incertidumbre del tribunal. Y reducir la incertidumbre es, en arbitraje, una ventaja real.
Muchos abogados preparan el caso para convencer a un juez. El arbitraje tiene una lógica distinta: el tribunal fue elegido precisamente por su conocimiento técnico. No necesita que le expliquen el derecho. Necesita que le demuestren los hechos.
El abogado prepara para ganar. El árbitro decide por lo que quedó demostrado. Quien entiende ambas lógicas prepara mejores casos.
Ronald Brian Martin Alarcón · Publicado originalmente en LinkedIn.