Cuándo el arbitraje no es la solución
Un asesor que solo conoce un martillo ve todo como clavo. Por eso, hay casos en los que recomiendo no ir a arbitraje.
No porque el mecanismo falle. Sino porque no todo conflicto encaja en él.
El arbitraje rinde cuando la disputa es compleja, el monto lo justifica, las partes necesitan confidencialidad y un tribunal con conocimiento técnico especializado. Cuando esas condiciones no se cumplen, puede ser el camino más caro y más lento.
Hay situaciones en las que vale más una negociación directa bien conducida. Otras en las que la conciliación preserva una relación comercial que un arbitraje destruiría. Y casos en los que la urgencia de una medida cautelar hace más conveniente acudir a la justicia ordinaria primero.
El valor de entender el arbitraje a fondo no es usarlo siempre. Es saber cuándo no usarlo.
Ronald Brian Martin Alarcón · Publicado originalmente en LinkedIn.